El seleccionado argentino de rugby, Los Pumas, llegaron al final de una temporada mas que favorable en el aspecto deprtivo pero llena de problemas en la relación dirigentes-jugadores y que salpicó al entrenador nacional, Marcelo Loffreda, el cuál no aseguró que llegue al Mundial.
Sin ningún lugar a dudas, la gira de noviembre fue lo más destacado del año, donde Argentina se trajo un histórico triunfo frente a Inglaterra en Twickenham, y donde los jugadores, en el tercer tiempo, se levantaron de las mesas y se retiraron cuando Alejandro Risler, presidente de la Unión Argentina de Rugby, subió a dar el discurso protocolar sin h
aber pasado por el vestuario post-partido a felicitar a los jugadores argentinos y sí lo hizo con los jugadores locales.
Siete días mas tarde le ganó a Italia en Roma, por 23 a 16. La capital itálica fue el lugar en el cuál se vivieron los momentos más calientes del tour, cuando inesperadamente llegó Patricio Noriega, mandado por los dirigentes a "dar una mano a los entrenadores", cosa que Loffreda no aceptó y estuvo al borde de la renuncia. El entrenador se reunió con los jugadores más representativos del plantel y obtuvo un respaldo unánime. Luego Risler salió a decir que Noriega llegó como ayudante del manager, José Luis Rolandi, y lo mandaron a Francia para obsevar los lugares que los Pumas usarán durante el próxima mundial.
Con el bolso llenos de problemas y de gloria, Los Pumas se trasladaron a París, ciudad que los recibía por primera vez para enfrentar a Les Blues, en el estadio Saint Dennis. Francia sólo usa ese estadio para enfrentar a Nueva Zelanda, Australia, Sudáfrica o cuando juega de local por el 6 naciones. Ahora les tocó a nuestros Pumas.
La derrota, mas que ajustada, por 27-26, deja una puerta muy grande en el paso hacia un futuro cercano, leáse Copa del Mundo, que empieza en sptiembre del año que viene. Lo más negativo fueron las lesiones de Todeschini, Felipe Contepomi y la rotura de ligamentos de Núñez Piossek.